““-Tienes una soberbia imaginación, Billy. No sé qué le contesté. Probablemente "gracias" o algo por el estilo. -Aunque no logro sacarle partido -prosiguió-. ¿Por qué será? -Creo que a lo mejor es porque necesito gafas y no puedo leer, ya que veo las palabras muy borrosas. Eso explica por qué me paso todo el rato pestañeando. A lo mejor, si fuese a un oculista, podría recetarme gafas y, entonces, sería el mejor lector del curso y usted no tendría que hacerme quedar tantas tardes después de clase. Se limitó a señalar detrás de ella y a ordenarme: -Ponte a borrar las pizarras, Billy. -Sí, señorita. Lo de borrar las pizarras se me daba de maravilla. -¿Las ves borrosas? -me preguntó la señorita Roginski al cabo de un rato. -¡No, qué va! Me inventé la historia.””