““¿Cuánto tiempo? - me preguntó Sohrab. -No lo sé. Un poco. Sohrab se encogió de hombros y sonrió, una sonrisa más ancha aquella vez. -No me importa. Puedo esperar. Es como las manzanas verdes. -¿Las manzanas verdes? -Una vez, cuando era muy pequeño, trepé a un árbol y comí unas manzanas que aún estaban verdes. Se me hinchó el estómago y se me puso duro como un tambor. Mi madre me dijo que si hubiese esperado a que madurasen, no me habrían sentado mal. Así que ahora, cuando quiero algo de verdad, intento recordar lo que ella me dijo sobre las manzanas.””