““—Dime que me amas como a nadie en esta vida —le exigió él. —Te amo como a nadie en esta vida. —Dime que nunca has amado a alguien tanto como a mí. —Jamás he amado como te amo a ti. —Dime que ningún hombre te ha hecho temblar como tiemblas conmigo. —Ningún hombre, jamás. —Dime que no sabes estar sola, que necesitas estar conmigo. —Sólo sé estar contigo, te necesito, siempre. —Pídeme lo que quieras. —Sólo te quiero a ti. Para siempre. —Ya me tienes, aquí, vencido a tus pies. Para siempre.””