Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las…
““Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?””
About This Quote
This interpretation was drafted with AI assistance. It is one reading of the quote, not the author's own explanation.
The speaker expresses fluctuating love and hate, driven by daily routines and personal insecurities, yet ultimately sees the beloved as essential.
In simple terms: Love and hate mix, daily life affects feelings, but the beloved remains vital.
Accept the complexity of love and cherish moments together.
Themes
Mood
Type
When to use this quote
- morning greetings
- workday stress
- evening intimacy
- conflict resolution
- self‑reflection
Key Concepts
Questions to Reflect On
- How do daily responsibilities shape your feelings for loved ones?
- What can you do to balance personal insecurities with affection?
The intensity of love can be undermined by external pressures and personal doubts.