““—James, ¿puedo hacerte una pregunta? —Eh… NO. —¿Alguna vez has tenido novia? —¿Es que no me has oído? Te prohíbo que me preguntes cosas. —Eso significa que siempre has estado soltero, ¿verdad? James comenzó a ruborizarse lentamente, y sus mofletes se tornaron de un gracioso tono rojizo. Se incorporó en el sofá, sentándose y mirándola. —Pues claro que no. Soy el sex symbol del instituto. —¿De veras? No me lo creo. —Abre los ojos, mírame fijamente y verás cómo se te despejan las dudas. Kelsey rió descaradamente. Su ego no tenía límites. —¿Y con cuántas chicas has salido? —¡Sabía adónde querías llegar, vieja picarona! —La apuntó con un dedo acusador—. No pienso decírtelo. Te quedarás con las ganas de saberlo. Kelsey se acercó a James, rompiendo la normativa de espacio vital individual que ambos habían acordado. Él pareció sentirse intimidado y la miró con una mezcla de miedo y desconcierto. —¡Va, James! ¡No te hagas el malote! —Le dio un pequeño codazo—. ¡Venga, sex symbol, cuéntame a cuántas fashion victims te has llevado a la cama!””